Es un país situado al Norte de Europa. Sus carreteras cruzan bosques frondosos y son decoradas por renos cuidados por los duendes navideños. Los pueblos son curiosos y con pocos habitantes, la mayoría, concentrados en el extremo Sur. Los lagos, asociados a un origen glaciar, hacen las delicias de los transeúntes y de los lugareños. Los mosquitos incordian con sus voraces picaduras.
Se respira un aire de melancolía que invade las cabañas filandesas. Los autóctonos suelen ser reservados con los desconocidos, pero sus relaciones son profundas y duraderas.

No hacen falta palabras
Hola!yo estuve en Finlandia la semana pasada y la verdad que me gusto bastante.Estuve visitando a Santa Claus pero como no vayais con idiomas y con paciéncia estáis perdidos,je,je.Vale la pena! le pague 10e al puñetero Santa Claus para que le enviaran la carta a mi sobrina(lo que hay que hacer por la família,eh!)Ah!y sobretodo tener cuidado con las carreteras puesto que no cruzan niños,sino renos.Es una pasada como te rodean y no uyen,está muy wapo te sientes identificado con las películas de u.s.a.Oyé sería un detallazo que te marcaras un video,ya que yo perdí la digital y no tengo recuerdos visibles.
Más bien soy una mujer de sol pero este año me he propuesto tomar unas vaciones hivernales,pues que mejor sitio que un país nórdico como Finlandia.Puesto que mi ilusión de cuando era niña “y de quién no”era conocer a Santa Claus.Que mejor viaje para estás navidades darle a mi hija lo que yo nunca obtuve.Ver a Santa Claus y poderle entregar la carta en mano debe ser indescriptible,su carita llena de emoción és por lo que vale pagar este viaje.Respecto a mi marido y yo nos alojaremos en esas cabañas que tanto e oído hablar y en tu blok mencionas.Grácias por el consejo nos llevaremos “afterbyte”!!
Hasta la próxima
Resulta curiosa la relación de esta gente con el alcohol; el precio está por las nubes, por ello cruzan la frontera hacia San Petersburgo o Tallin para poder beber hasta rodar por los suelos. El Barco de Helsinki hacia Estonia abre el bar cuando entra en aguas internacionales y es entonces cuando los pasajeros se abalanzan al camarero no para pedirle Mirindas precisamente.