Es un país situado al Norte de Europa. Sus carreteras cruzan bosques frondosos y son decoradas por renos cuidados por los duendes navideños. Los pueblos son curiosos y con pocos habitantes, la mayoría, concentrados en el extremo Sur. Los lagos, asociados a un origen glaciar, hacen las delicias de los transeúntes y de los lugareños. Los mosquitos incordian con sus voraces picaduras.
Se respira un aire de melancolía que invade las cabañas filandesas. Los autóctonos suelen ser reservados con los desconocidos, pero sus relaciones son profundas y duraderas.

No hacen falta palabras